Yo soy Yo Tú eres Tú
Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas
Tú no estás en este mundo para cumplir las mías
Tú eres Tú Yo soy Yo
Si en algún momento o en algún punto nos encontramos Será maravilloso
Si no, no puede remediarse
Falto de amor a Mí mismoCuando en el intento de complacerte me traiciono
Falto de amor a Ti Cuando intento que seas como yo quiero
En vez de aceptarte como realmente eres
Tú eres Tú y Yo soy Yo.
De Fritz Perls
30/12/08
21/12/08
21 Maneras de Mantenerse en la Paz
de Byron Katie
Compilado por Mary Lynn Hendrix

Introducción
Las siguientes son unas sencillas, aunque poderosas prácticas que pueden ofrecerte nuevas maneras de ver tus circunstancias de vida y, al hacerlo, crean nuevas posibilidades para la auto-realización.
1. Inversión de los juicios
Practica el fijarte cuando juzgas o criticas a alguien o a algo. Por ejemplo, en la fila del supermercado puede que te sientas impaciente y pienses que la persona frente a ti es desorganizada o grosera. Rápidamente, invierte tu juicio y pregúntate: “¿Es esto verdad para conmigo también? ¿Soy grosera? ¿Soy grosera a veces, con otros o conmigo misma?
¿Estoy siendo grosera en mi interior al pensar que ellos lo son?”
Este ejercicio retira tu atención de “el otro” y la coloca en ti. El perdón surge natural-mente. El adjudicarle la culpa o el juicio a otro te vuelve impotente para cambiar tu experiencia; el asumir responsabilidad por tus creencias y juicios te da el poder de cambiarlos.
Recuerda, más allá de la apariencia de quienquiera que sea el que estés mirando, se encuentra siempre Dios disfrazado, parado frente a ti para que puedas conocerte. El invertir los conceptos permite el completo perdón. El perdón conduce a la conciencia de uno mismo y reestablece la integridad personal.
2. Las tres clases de asuntos
Observa, cuando te sientes herido, que estás mentalmente fuera de tu propio asunto. Si no estás seguro, detente y pregúntate: “Mentalmente, ¿En el asunto de quién estoy?” Sólo existen tres clases de asuntos en el universo: los míos, los tuyos y los de Dios. ¿De quién es asunto si ocurre un terremoto? De Dios. ¿De quién es asunto si el césped de tu vecino está horrible? Es asunto de tu vecino. ¿De quién es asunto si estás enfadado con tu vecino porque su césped está horrible? Es asunto tuyo. La vida es simple, es interna.
Cuenta, en intervalos de cinco minutos, cuántas veces estás, mentalmente, en un asunto ajeno. Nota cuando das un consejo que no se te ha pedido u ofreces tu opinión sobre algo (en voz alta o en silencio). Pregúntate: “¿Estoy en el asunto de otro? ¿Me pidieron ese consejo?” Y, aún más importante, “¿Puedo tomar este consejo que estoy dando y aplicarlo a mi propia vida?”
3. Estar en el asunto de nadie
Luego de trabajar con la práctica de estar fuera de los asuntos ajenos, trata de estar, incluso, fuera de tu propio asunto. Toma con ligereza cualquier cosa que pienses que sabes sobre ti mismo. “Estoy contenida dentro de este cuerpo físico. ¿Es verdad esto? ¿Puedo saber, absolutamente, que es verdad? ¿Qué gano con aferrarme a este pensamiento?” Existe una creencia generalizada de que somos nuestros cuerpos, y de que moriremos. “¿Quién sería yo sin ese pensamiento?”
4. “Desentenderte” de tu cuerpo / tu historia
Al hablar sobre ti, trata, por un período de tiempo, de hablar en tercera persona, en vez de referirte al “yo” o a “mí”. En lugar de decir, “Voy a almorzar”, di, “Ella va a almorzar”, (refiriéndote a ti), o “Esta va a almorzar”. Haz esto con un amigo por una hora, una tarde o un día entero. Elimina el uso de todo pronombre personal (yo, mí, nosotros). Refiérete a ti y al otro en tercera persona. Por ejemplo, “¿Cómo está ése hoy? ¿Quiere ir al parque?” Experimenta las historias, las preferencias y el cuerpo que crees que eres de manera impersonal.
5. Hablar en tiempo presente
Hazte consciente de cuán a menudo tu conversación se enfoca en el pasado o en el futuro. Date cuenta de los verbos que usas: era, hizo, harán, etc. Hablar del pasado es redespertarlo y recrearlo enteramente en el presente, aún si sólo en nuestras mentes, y perdemos lo que está presente para nosotros ahora. Hablar del futuro es crear y vivir una fantasía. Si quieres sentir miedo, piensa en el futuro. Si quieres sentir vergüenza y culpa, piensa en el pasado.
6. Lavar los platos
“Lavar los platos” es la práctica de aprender a amar la acción que está, en este momento, frente a ti. Tu voz interior o intuición te guía, durante todo el día, para hacer cosas sencillas, como lavar los platos, conducir al trabajo o barrer el suelo. Permite la santidad de la simplicidad. Escuchar tu voz interior y luego actuar conforme sus sugerencias, con entera confianza, crea una vida más agraciada, libre de esfuerzo y milagrosa.
7. Escuchar la voz de tu cuerpo
El cuerpo es la voz de tu mente, y te habla por medio de movimientos que se manifiestan en contracciones musculares tales como tirones repentinos, punzadas, cosquilleo y tensión, para mencionar algunos. Hazte consciente de cuán a menudo te alejas de la paz o la calma. Practica la quietud y permite que tu cuerpo te hable de dónde tu mente se contrae, sin importar lo sutil que pueda ser la contracción. Cuando notes alguna sensación, investiga internamente, “¿Qué situación o pensamiento estrecho está provocando esta sensación física? ¿Estoy fuera de alineamiento con mi integridad en esta circunstancia? Si es así, ¿Dónde? ¿Estoy dispuesto a soltar esta creencia o pensamiento que le causa a mi cuerpo esta contracción?” Escucha y permite que las respuestas te guíen, y regresa a la paz y a la claridad internas.
8. Realizar un reportaje de uno mismo
Este ejercicio puede ayudar a sanar el miedo y el terror. Practica reportarte eventos como si la circunstancia en que te encuentras fuera, en realidad, un reportaje noticioso y tú fueras el periodista. Describe exactamente lo que te rodea y lo que acontece en la “escena” en ese preciso momento. El miedo es siempre el resultado de proyectar una re-creación del pasado al presente, o al futuro. Si te encuentras temeroso, encuentra cuál es la creencia de fondo e investiga: “¿Es verdad que tengo necesidad de sentir miedo en esta situación? ¿Qué es lo que realmente está ocurriendo, físicamente, ahora mismo? ¿Dónde está mi cuerpo (manos, brazos, pies, piernas, cabeza)? ¿Qué observo (árboles, paredes, ventanas, cielo)?”
Despersonalizar nuestras historias nos da una oportunidad para mirar las circunstancias de manera más objetiva y elegir nuestras respuestas a lo que nos brinda la vida. Vivir en nuestras mentes, creyendo nuestros pensamientos falsos, es un buen modo de asustarnos de muerte, cosa que puede manifestarse en forma de envejecimiento, cáncer, degeneración, alta presión sanguínea, etc.
9. Escuchar literalmente
Practica escuchar a otros en el sentido más literal, creyendo exactamente lo que dicen, y haciendo el máximo por resistir caer en tus propias interpretaciones acerca de la información que comparten contigo.
Por ejemplo, alguien elogia tu hermosura y tú lo interpretas como una implicación de que esa persona tiene motivos ulteriores. Nuestras interpretaciones de lo que escuchamos decir a la gente son, a menudo, más dolorosas o atemorizantes de lo que la gente dice en realidad. Podemos herirnos a nosotros mismos con nuestras interpretaciones erróneas y nuestro pensar por los demás. Intenta confiar en que lo que otros dicen es exactamente lo que quieren decir, ni más ni menos. Escucha a la gente. Atrápate cuando quieras completar una aseveración por alguien, ya sea en voz alta o en tu mente. Escucha. Puede ser sorprendente escuchar lo que surge cuando permitimos a otros completar sus pensamientos sin interrupción. Cuando estamos ocupados pensando que sabemos lo que ellos están a punto de decir, nos estamos perdiendo lo que, en realidad, están diciendo.
Puede que quieras considerar estas preguntas: “¿Qué puede ser amenazado si escucho y oigo literalmente? ¿Interrumpo porque, realmente, no quiero saber lo que ellos tienen que decir? ¿Interrumpo para convencerlos de que yo sé más que ellos? ¿Estoy intentando presentar una imagen de auto-confianza y control? ¿Quién sería yo sin la necesidad de poseer estas cualidades? ¿Hay tras esto el temor a parecer tonto? ¿Me abandonarían las personas si yo las escuchara literalmente y no me involucrara más en juegos de manipulación?
10. Hablar honesta y literalmente
Habla literalmente. Di lo que tienes intención de decir sin justificarte, sin el deseo de manipular, y sin importarte cómo pueden otros interpretar tus palabras. Practica el no ser cuidadoso. Experimenta la libertad que esto brinda.
11. Observa el drama
Imagínate en un balcón de teatro, mirando tu drama favorito acerca de ti mismo y lo que te incomoda. Observa la historia abajo, en el escenario. Date cuenta de que has visto esta representación cientos, tal vez miles de veces. Observa el drama hasta que encuentres que te estás aburriendo. Los actores están teniendo que exagerar sus partes para mantener tu atención. Nota cuando admites tu aburrimiento, te levantas del asiento, abandonas el balcón y sales del teatro al exterior. Sabes que siempre puedes regresar. ¿Quién serías tú sin tu historia?
12. Ver una segunda versión del drama
Escribe tu historia desde los ojos y la mente de otro. Escribe tantas versiones y desenlaces diferentes como desees. Date cuenta de lo que notas.
13. Ejercitar la polaridad
Si te observas inmerso en un pensamiento negativo, practica ir al extremo opuesto o polaridad positiva. Cuando te atrapes regresando a la negatividad, elige de nuevo regresar a la polaridad positiva y sé presente con tu elección consciente; siente la verdad de ésta. Sólo existe el amor, y lo que no parece ser amor, es un clamor de amor, disfrazado. Es tu derecho de nacimiento vivir en la polaridad positiva del amor y la verdad.
14. El proceso de amarse a uno mismo
Haz una lista de todo lo que amas sobre alguien y compártelo con esa persona. Luego, aplica a ti mismo todo lo que hay en la lista. Puede que reconozcas que aquello que amas en otro es también verdad con respecto a ti. Permite entonces que la plenitud de esto sea expresada en tu vida.
15. Actuar con honestidad
Practica moverte y responder honestamente. Ríe, llora, grita y habla como sea auténtico para ti a cada momento. Sé un niño otra vez; actúa en completa integridad con tus sentimientos. No dejes que las creencias comprometan tu integridad. Por ejemplo, intenta abandonar un salón con honestidad, sin manipular a los que allí permanecen con una excusa cortés. Vive tu verdad sin dar explicaciones.
16. Pedir lo que quieres / darte lo que quieres
Pide lo que quieres, aún cuando pueda parecerte atrevido o bochornoso. La gente no sabe lo que quieres hasta que se lo pides. El acto de pedir es una validación de la conciencia de que mereces tener lo que deseas. Si otros no pueden o no quieren acomodarse a tus reclamos, dátelo tú mismo.
17. Conciencia de ti mismo
Reconoce que el que está frente a ti eres tú. Más allá de todas las apariencias y personalidades está la esencia de la bondad, que eres tú. Recordar tu presencia en todas las formas te trae inmediatamente al momento presente, maravillado de la plenitud que existe ahí. La persona ante ti será una oportunidad para conocerte a ti mismo. El corazón se desborda en amor y gratitud, mientras dice con humildad: “Claro, esta persona o situación está aquí, frente a mí, para que pueda aprender quién soy”.
18. Gratitud a uno mismo
Sólo por veinticuatro horas, deja de mirar fuera de ti para obtener validación. Del otro lado de esto, te conviertes en la experiencia de la gratitud.
19. El espejo de la vanidad
Si quieres ver quien no eres, mírate al espejo. Usa el espejo solamente una vez al día. ¿Quién serías sin tu espejo?
20. Mas allá de la justificación
Comienza a notar cuán a menudo te explicas o te justificas a ti mismo, tus palabras, acciones, decisiones, etc. ¿A quién estás tratando de convencer? ¿Cuál es la historia que estás tratando de perpetuar? Hazte consciente del uso de la palabra “porque” o “pero” cuando hablas. Detén la oración inmediatamente. Empieza de nuevo. La justificación es un intento de manipular a otra persona; elige aquietarte y saber.
21. El regalo de la crítica
La crítica es una increible oportunidad para crecer. He aquí algunos pasos sobre cómo recibir la crítica y beneficiarte de ella. Cuando alguien te dice que estás “equivocado”, eres “terrible”, “torpe”, etc., dile a la persona, ya sea en tu mente o en voz alta: “Gracias”. Este pensamiento te coloca inmediatamente en un espacio en el cual puedes estar dispuesto a escuchar y a usar la información de manera beneficiosa para ti.
Luego de la crítica, pregúntate: “¿Me siento herido?” Si la respuesta es “sí”, entiende que, en algún lugar dentro de ti, tú también crees la crítica que te hicieron. Saber esto te da la oportunidad de sanar esa parte de ti que te parece inaceptable.
Si quieres cesar de ser vulnerable a la crítica, sánate de ésta. Aquí reside el poder definitivo para soltar cada concepto. Ser invulnerable significa que ya no puedes ser manipulado, porque no hay lugar en ti donde pueda alojarse la crítica. Esto es libertad.
Compilado por Mary Lynn Hendrix

Introducción
Las siguientes son unas sencillas, aunque poderosas prácticas que pueden ofrecerte nuevas maneras de ver tus circunstancias de vida y, al hacerlo, crean nuevas posibilidades para la auto-realización.
1. Inversión de los juicios
Practica el fijarte cuando juzgas o criticas a alguien o a algo. Por ejemplo, en la fila del supermercado puede que te sientas impaciente y pienses que la persona frente a ti es desorganizada o grosera. Rápidamente, invierte tu juicio y pregúntate: “¿Es esto verdad para conmigo también? ¿Soy grosera? ¿Soy grosera a veces, con otros o conmigo misma?
¿Estoy siendo grosera en mi interior al pensar que ellos lo son?”
Este ejercicio retira tu atención de “el otro” y la coloca en ti. El perdón surge natural-mente. El adjudicarle la culpa o el juicio a otro te vuelve impotente para cambiar tu experiencia; el asumir responsabilidad por tus creencias y juicios te da el poder de cambiarlos.
Recuerda, más allá de la apariencia de quienquiera que sea el que estés mirando, se encuentra siempre Dios disfrazado, parado frente a ti para que puedas conocerte. El invertir los conceptos permite el completo perdón. El perdón conduce a la conciencia de uno mismo y reestablece la integridad personal.
2. Las tres clases de asuntos
Observa, cuando te sientes herido, que estás mentalmente fuera de tu propio asunto. Si no estás seguro, detente y pregúntate: “Mentalmente, ¿En el asunto de quién estoy?” Sólo existen tres clases de asuntos en el universo: los míos, los tuyos y los de Dios. ¿De quién es asunto si ocurre un terremoto? De Dios. ¿De quién es asunto si el césped de tu vecino está horrible? Es asunto de tu vecino. ¿De quién es asunto si estás enfadado con tu vecino porque su césped está horrible? Es asunto tuyo. La vida es simple, es interna.
Cuenta, en intervalos de cinco minutos, cuántas veces estás, mentalmente, en un asunto ajeno. Nota cuando das un consejo que no se te ha pedido u ofreces tu opinión sobre algo (en voz alta o en silencio). Pregúntate: “¿Estoy en el asunto de otro? ¿Me pidieron ese consejo?” Y, aún más importante, “¿Puedo tomar este consejo que estoy dando y aplicarlo a mi propia vida?”
3. Estar en el asunto de nadie
Luego de trabajar con la práctica de estar fuera de los asuntos ajenos, trata de estar, incluso, fuera de tu propio asunto. Toma con ligereza cualquier cosa que pienses que sabes sobre ti mismo. “Estoy contenida dentro de este cuerpo físico. ¿Es verdad esto? ¿Puedo saber, absolutamente, que es verdad? ¿Qué gano con aferrarme a este pensamiento?” Existe una creencia generalizada de que somos nuestros cuerpos, y de que moriremos. “¿Quién sería yo sin ese pensamiento?”
4. “Desentenderte” de tu cuerpo / tu historia
Al hablar sobre ti, trata, por un período de tiempo, de hablar en tercera persona, en vez de referirte al “yo” o a “mí”. En lugar de decir, “Voy a almorzar”, di, “Ella va a almorzar”, (refiriéndote a ti), o “Esta va a almorzar”. Haz esto con un amigo por una hora, una tarde o un día entero. Elimina el uso de todo pronombre personal (yo, mí, nosotros). Refiérete a ti y al otro en tercera persona. Por ejemplo, “¿Cómo está ése hoy? ¿Quiere ir al parque?” Experimenta las historias, las preferencias y el cuerpo que crees que eres de manera impersonal.
5. Hablar en tiempo presente
Hazte consciente de cuán a menudo tu conversación se enfoca en el pasado o en el futuro. Date cuenta de los verbos que usas: era, hizo, harán, etc. Hablar del pasado es redespertarlo y recrearlo enteramente en el presente, aún si sólo en nuestras mentes, y perdemos lo que está presente para nosotros ahora. Hablar del futuro es crear y vivir una fantasía. Si quieres sentir miedo, piensa en el futuro. Si quieres sentir vergüenza y culpa, piensa en el pasado.
6. Lavar los platos
“Lavar los platos” es la práctica de aprender a amar la acción que está, en este momento, frente a ti. Tu voz interior o intuición te guía, durante todo el día, para hacer cosas sencillas, como lavar los platos, conducir al trabajo o barrer el suelo. Permite la santidad de la simplicidad. Escuchar tu voz interior y luego actuar conforme sus sugerencias, con entera confianza, crea una vida más agraciada, libre de esfuerzo y milagrosa.
7. Escuchar la voz de tu cuerpo
El cuerpo es la voz de tu mente, y te habla por medio de movimientos que se manifiestan en contracciones musculares tales como tirones repentinos, punzadas, cosquilleo y tensión, para mencionar algunos. Hazte consciente de cuán a menudo te alejas de la paz o la calma. Practica la quietud y permite que tu cuerpo te hable de dónde tu mente se contrae, sin importar lo sutil que pueda ser la contracción. Cuando notes alguna sensación, investiga internamente, “¿Qué situación o pensamiento estrecho está provocando esta sensación física? ¿Estoy fuera de alineamiento con mi integridad en esta circunstancia? Si es así, ¿Dónde? ¿Estoy dispuesto a soltar esta creencia o pensamiento que le causa a mi cuerpo esta contracción?” Escucha y permite que las respuestas te guíen, y regresa a la paz y a la claridad internas.
8. Realizar un reportaje de uno mismo
Este ejercicio puede ayudar a sanar el miedo y el terror. Practica reportarte eventos como si la circunstancia en que te encuentras fuera, en realidad, un reportaje noticioso y tú fueras el periodista. Describe exactamente lo que te rodea y lo que acontece en la “escena” en ese preciso momento. El miedo es siempre el resultado de proyectar una re-creación del pasado al presente, o al futuro. Si te encuentras temeroso, encuentra cuál es la creencia de fondo e investiga: “¿Es verdad que tengo necesidad de sentir miedo en esta situación? ¿Qué es lo que realmente está ocurriendo, físicamente, ahora mismo? ¿Dónde está mi cuerpo (manos, brazos, pies, piernas, cabeza)? ¿Qué observo (árboles, paredes, ventanas, cielo)?”
Despersonalizar nuestras historias nos da una oportunidad para mirar las circunstancias de manera más objetiva y elegir nuestras respuestas a lo que nos brinda la vida. Vivir en nuestras mentes, creyendo nuestros pensamientos falsos, es un buen modo de asustarnos de muerte, cosa que puede manifestarse en forma de envejecimiento, cáncer, degeneración, alta presión sanguínea, etc.
9. Escuchar literalmente
Practica escuchar a otros en el sentido más literal, creyendo exactamente lo que dicen, y haciendo el máximo por resistir caer en tus propias interpretaciones acerca de la información que comparten contigo.
Por ejemplo, alguien elogia tu hermosura y tú lo interpretas como una implicación de que esa persona tiene motivos ulteriores. Nuestras interpretaciones de lo que escuchamos decir a la gente son, a menudo, más dolorosas o atemorizantes de lo que la gente dice en realidad. Podemos herirnos a nosotros mismos con nuestras interpretaciones erróneas y nuestro pensar por los demás. Intenta confiar en que lo que otros dicen es exactamente lo que quieren decir, ni más ni menos. Escucha a la gente. Atrápate cuando quieras completar una aseveración por alguien, ya sea en voz alta o en tu mente. Escucha. Puede ser sorprendente escuchar lo que surge cuando permitimos a otros completar sus pensamientos sin interrupción. Cuando estamos ocupados pensando que sabemos lo que ellos están a punto de decir, nos estamos perdiendo lo que, en realidad, están diciendo.
Puede que quieras considerar estas preguntas: “¿Qué puede ser amenazado si escucho y oigo literalmente? ¿Interrumpo porque, realmente, no quiero saber lo que ellos tienen que decir? ¿Interrumpo para convencerlos de que yo sé más que ellos? ¿Estoy intentando presentar una imagen de auto-confianza y control? ¿Quién sería yo sin la necesidad de poseer estas cualidades? ¿Hay tras esto el temor a parecer tonto? ¿Me abandonarían las personas si yo las escuchara literalmente y no me involucrara más en juegos de manipulación?
10. Hablar honesta y literalmente
Habla literalmente. Di lo que tienes intención de decir sin justificarte, sin el deseo de manipular, y sin importarte cómo pueden otros interpretar tus palabras. Practica el no ser cuidadoso. Experimenta la libertad que esto brinda.
11. Observa el drama
Imagínate en un balcón de teatro, mirando tu drama favorito acerca de ti mismo y lo que te incomoda. Observa la historia abajo, en el escenario. Date cuenta de que has visto esta representación cientos, tal vez miles de veces. Observa el drama hasta que encuentres que te estás aburriendo. Los actores están teniendo que exagerar sus partes para mantener tu atención. Nota cuando admites tu aburrimiento, te levantas del asiento, abandonas el balcón y sales del teatro al exterior. Sabes que siempre puedes regresar. ¿Quién serías tú sin tu historia?
12. Ver una segunda versión del drama
Escribe tu historia desde los ojos y la mente de otro. Escribe tantas versiones y desenlaces diferentes como desees. Date cuenta de lo que notas.
13. Ejercitar la polaridad
Si te observas inmerso en un pensamiento negativo, practica ir al extremo opuesto o polaridad positiva. Cuando te atrapes regresando a la negatividad, elige de nuevo regresar a la polaridad positiva y sé presente con tu elección consciente; siente la verdad de ésta. Sólo existe el amor, y lo que no parece ser amor, es un clamor de amor, disfrazado. Es tu derecho de nacimiento vivir en la polaridad positiva del amor y la verdad.
14. El proceso de amarse a uno mismo
Haz una lista de todo lo que amas sobre alguien y compártelo con esa persona. Luego, aplica a ti mismo todo lo que hay en la lista. Puede que reconozcas que aquello que amas en otro es también verdad con respecto a ti. Permite entonces que la plenitud de esto sea expresada en tu vida.
15. Actuar con honestidad
Practica moverte y responder honestamente. Ríe, llora, grita y habla como sea auténtico para ti a cada momento. Sé un niño otra vez; actúa en completa integridad con tus sentimientos. No dejes que las creencias comprometan tu integridad. Por ejemplo, intenta abandonar un salón con honestidad, sin manipular a los que allí permanecen con una excusa cortés. Vive tu verdad sin dar explicaciones.
16. Pedir lo que quieres / darte lo que quieres
Pide lo que quieres, aún cuando pueda parecerte atrevido o bochornoso. La gente no sabe lo que quieres hasta que se lo pides. El acto de pedir es una validación de la conciencia de que mereces tener lo que deseas. Si otros no pueden o no quieren acomodarse a tus reclamos, dátelo tú mismo.
17. Conciencia de ti mismo
Reconoce que el que está frente a ti eres tú. Más allá de todas las apariencias y personalidades está la esencia de la bondad, que eres tú. Recordar tu presencia en todas las formas te trae inmediatamente al momento presente, maravillado de la plenitud que existe ahí. La persona ante ti será una oportunidad para conocerte a ti mismo. El corazón se desborda en amor y gratitud, mientras dice con humildad: “Claro, esta persona o situación está aquí, frente a mí, para que pueda aprender quién soy”.
18. Gratitud a uno mismo
Sólo por veinticuatro horas, deja de mirar fuera de ti para obtener validación. Del otro lado de esto, te conviertes en la experiencia de la gratitud.
19. El espejo de la vanidad
Si quieres ver quien no eres, mírate al espejo. Usa el espejo solamente una vez al día. ¿Quién serías sin tu espejo?
20. Mas allá de la justificación
Comienza a notar cuán a menudo te explicas o te justificas a ti mismo, tus palabras, acciones, decisiones, etc. ¿A quién estás tratando de convencer? ¿Cuál es la historia que estás tratando de perpetuar? Hazte consciente del uso de la palabra “porque” o “pero” cuando hablas. Detén la oración inmediatamente. Empieza de nuevo. La justificación es un intento de manipular a otra persona; elige aquietarte y saber.
21. El regalo de la crítica
La crítica es una increible oportunidad para crecer. He aquí algunos pasos sobre cómo recibir la crítica y beneficiarte de ella. Cuando alguien te dice que estás “equivocado”, eres “terrible”, “torpe”, etc., dile a la persona, ya sea en tu mente o en voz alta: “Gracias”. Este pensamiento te coloca inmediatamente en un espacio en el cual puedes estar dispuesto a escuchar y a usar la información de manera beneficiosa para ti.
Luego de la crítica, pregúntate: “¿Me siento herido?” Si la respuesta es “sí”, entiende que, en algún lugar dentro de ti, tú también crees la crítica que te hicieron. Saber esto te da la oportunidad de sanar esa parte de ti que te parece inaceptable.
Si quieres cesar de ser vulnerable a la crítica, sánate de ésta. Aquí reside el poder definitivo para soltar cada concepto. Ser invulnerable significa que ya no puedes ser manipulado, porque no hay lugar en ti donde pueda alojarse la crítica. Esto es libertad.
14/12/08
Feria de Dones Gestionant
Con orgullo y alegría, quiero compartir con todos los amigos lectores,el éxito que hemos tenido en la 1ª Feia de Dones Gestionant de Palma de Mallorca en la que hemos participado con el fin de dar a conocer y difundir el coaching y el lanzamiento de nuestro curso de Certificación en Coaching Profesional en la mencionada ciudad.
Nuestro Stand ha sido ampliamente visitado, tanto por gente intereada en los cursos, como por empresarias y empresarios que descubrieron los beneficios del coaching en la empresa.

Junto a Beatriz Vilas, anunciando con orgullo los próximos cursos en Palma de Mallorca

Una experiencia enriquecedora y muy exitosa

La Ministra Aído se mostró muy interesada en el Coaching

Una gran afluencia de gente da mustras del éxito de la Feria.
La Feria ha sido noticia en diversos periódicos:
Diario de Mallorca: El éxito de la feria ´Dones Gestionant´ anima a repetirla
ADN.es: Mujeres al mando. Más empresas de ellas La feria 'Dones Gestionant' reúne a las 'jefas'
Última Hora Digital: Éxito de participación en la I Fira Dones Gestionant
Nuestro Stand ha sido ampliamente visitado, tanto por gente intereada en los cursos, como por empresarias y empresarios que descubrieron los beneficios del coaching en la empresa.
Junto a Beatriz Vilas, anunciando con orgullo los próximos cursos en Palma de Mallorca
Una experiencia enriquecedora y muy exitosa
La Ministra Aído se mostró muy interesada en el Coaching
Una gran afluencia de gente da mustras del éxito de la Feria.
La Feria ha sido noticia en diversos periódicos:
Diario de Mallorca: El éxito de la feria ´Dones Gestionant´ anima a repetirla
ADN.es: Mujeres al mando. Más empresas de ellas La feria 'Dones Gestionant' reúne a las 'jefas'
Última Hora Digital: Éxito de participación en la I Fira Dones Gestionant
7/12/08
Seducción y comunicación no verbal
Generalmente nuestro comportamiento pasa desapercibido para nosotros mismos a la hora de seducir. Esto se debe al empleo de la comunicación no verbal, una manera de comunicarnos a la que no solemos prestarle demasiada atención y que sin embargo es las más importante.
En el proceso de seduccón, nuestro cuerpo responde de diferentes maneras: como el brillo en la mirada, la dilatación de la pupila, la piel coloreada, el enderezamiento del cuerpo, incluso puede
cambiar el olor corporal y la textura del pelo. Todos estos gestos y signos suelen darse inconscientemente.
No es igual en hombres mujeres, una mujer probablemente se arreglará el cabello, cruzará sus piernas, o inclinará la cabeza al intentar seducir, mientras que el hombre mostrará su masculinidad poniéndose erguido, con ciertadureza en sus gestos.
Nuestro cuerpo habla, expresa sensaciones, pensamientos, intenciones. Y habla más allá de nuestra propia voluntad, manifiesta nuestra intimidad.
Se trata de una comunicación auto reveladora en la que se exteriorizan aspectos propios como son: pensamientos, sentimientos, emociones y deseos.
El proceso de seducción no tiene necesariamente una connotación sexual, sino que se emplea en varios ámbitos de la vida: con amigos, en el trabajo, con los hijos, y claro está, también con la pareja.
Por eso, a la hora de seducir es necesario conocerse uno mismo, con las aptitudes y limitaciones de nuestro propio yo, reflexionando sobre la propia seducción, sin frenarla, sino encauzándola como un proceso más del hecho de ser uno mismo.
En el proceso de seduccón, nuestro cuerpo responde de diferentes maneras: como el brillo en la mirada, la dilatación de la pupila, la piel coloreada, el enderezamiento del cuerpo, incluso puede
cambiar el olor corporal y la textura del pelo. Todos estos gestos y signos suelen darse inconscientemente.
No es igual en hombres mujeres, una mujer probablemente se arreglará el cabello, cruzará sus piernas, o inclinará la cabeza al intentar seducir, mientras que el hombre mostrará su masculinidad poniéndose erguido, con ciertadureza en sus gestos.
Nuestro cuerpo habla, expresa sensaciones, pensamientos, intenciones. Y habla más allá de nuestra propia voluntad, manifiesta nuestra intimidad.
Se trata de una comunicación auto reveladora en la que se exteriorizan aspectos propios como son: pensamientos, sentimientos, emociones y deseos.
El proceso de seducción no tiene necesariamente una connotación sexual, sino que se emplea en varios ámbitos de la vida: con amigos, en el trabajo, con los hijos, y claro está, también con la pareja.
Por eso, a la hora de seducir es necesario conocerse uno mismo, con las aptitudes y limitaciones de nuestro propio yo, reflexionando sobre la propia seducción, sin frenarla, sino encauzándola como un proceso más del hecho de ser uno mismo.
5/12/08
No culpes a nadie

Nunca te quejes de nadie, ni de nada, porque fundamentalmente
Tu has hecho lo que querías en Tu vida. Acepta la dificultad de edificarte a ti mismo y el valor de empezar corrigiéndote. El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas de su error. Nunca te quejes de Tu soledad o de Tu suerte, enfréntala con valor y acéptala. De una manera u otra es el resultado de tus actos y prueba que Tu siempre has de ganar. No te amargues de Tu propio fracaso ni se lo cargues a otro, acéptate ahora o seguirás justificándote como un niño.
Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar.
No olvides que la causa de Tu presente es Tu pasado así como la causa de
Tu futuro será Tu presente.
Aprende de los audaces, de los fuertes, de quien no acepta situaciones, de quien vivirá a pesar de todo, piensa menos en tus problemas y más en Tu trabajo y tus problemas sin alimentarlos morirán.
Aprende a nacer desde el dolor y a ser más grande que el más grande de los obstáculos,
Mírate en el espejo de ti mismo y serás libre y fuerte y dejarás de ser un títere de las circunstancias porque tú mismo eres Tu destino.
Levántate y mira el sol por las mañanas y respira la luz del amanecer.
Tú eres parte de la fuerza de tu vida, ahora despiértate, lucha, camina,
Decídete y triunfarás en la vida; nunca pienses en la suerte, porque la suerte es: el pretexto de los fracasados.
P. Neruda
Tu has hecho lo que querías en Tu vida. Acepta la dificultad de edificarte a ti mismo y el valor de empezar corrigiéndote. El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas de su error. Nunca te quejes de Tu soledad o de Tu suerte, enfréntala con valor y acéptala. De una manera u otra es el resultado de tus actos y prueba que Tu siempre has de ganar. No te amargues de Tu propio fracaso ni se lo cargues a otro, acéptate ahora o seguirás justificándote como un niño.
Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar.
No olvides que la causa de Tu presente es Tu pasado así como la causa de
Tu futuro será Tu presente.
Aprende de los audaces, de los fuertes, de quien no acepta situaciones, de quien vivirá a pesar de todo, piensa menos en tus problemas y más en Tu trabajo y tus problemas sin alimentarlos morirán.
Aprende a nacer desde el dolor y a ser más grande que el más grande de los obstáculos,
Mírate en el espejo de ti mismo y serás libre y fuerte y dejarás de ser un títere de las circunstancias porque tú mismo eres Tu destino.
Levántate y mira el sol por las mañanas y respira la luz del amanecer.
Tú eres parte de la fuerza de tu vida, ahora despiértate, lucha, camina,
Decídete y triunfarás en la vida; nunca pienses en la suerte, porque la suerte es: el pretexto de los fracasados.
P. Neruda
2/12/08
En el camino aprendí

En el camino aprendí,
que llegar alto no es CRECER,
que mirar no siempre es VER,
ni escuchar es OÍR.
Ni lamentarse es SENTIR,
ni acostumbrarse es QUERER.
En el camino aprendí,
que andar solo no es SOLEDAD
que cobardía no es PAZ,
ni ser feliz SONREÍR.
Y que peor que mentir,
es silenciar LA VERDAD.
En el camino aprendí,
que puede un sueño de AMOR,
abrirse como una FLOR,
y como esa flor MORIR,
pero en su breve existir,
es todo AROMA Y COLOR.
Y en el camino aprendí,
que la humildad no es sumisión.
La humildad es ese Don
que suele confundir,
No es lo mismo ser servil
Que ser un buen servidor.
Cuando vayan mal las cosas,
como a veces suelen ir...
Cuando tu camino sólo ofrezca cuestas que subir,
cuando tengas poco haber pero mucho que pagar,
y precises sonreír aún teniendo que llorar...
Cuando el dolor te agobie y no puedas ya sufrir,
Descansar acaso debes, pero nunca desistir.
Fuente: La red (autor desconocido por mí)
que llegar alto no es CRECER,
que mirar no siempre es VER,
ni escuchar es OÍR.
Ni lamentarse es SENTIR,
ni acostumbrarse es QUERER.
En el camino aprendí,
que andar solo no es SOLEDAD
que cobardía no es PAZ,
ni ser feliz SONREÍR.
Y que peor que mentir,
es silenciar LA VERDAD.
En el camino aprendí,
que puede un sueño de AMOR,
abrirse como una FLOR,
y como esa flor MORIR,
pero en su breve existir,
es todo AROMA Y COLOR.
Y en el camino aprendí,
que la humildad no es sumisión.
La humildad es ese Don
que suele confundir,
No es lo mismo ser servil
Que ser un buen servidor.
Cuando vayan mal las cosas,
como a veces suelen ir...
Cuando tu camino sólo ofrezca cuestas que subir,
cuando tengas poco haber pero mucho que pagar,
y precises sonreír aún teniendo que llorar...
Cuando el dolor te agobie y no puedas ya sufrir,
Descansar acaso debes, pero nunca desistir.
Fuente: La red (autor desconocido por mí)
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